TALLER

En la guitarrería flamenca del luthier Rafael Romero tienes a tu disposición un esmerado servicio de reparación y mantenimiento de las guitarras.

Conservación de la Guitarra

  • La guitarra, como instrumento delicado que es, ha de cuidarse de manera esmerada, y siempre que no se esté tocando, deberá esta guardada en su estuche, que será de constitución rígida a fin de resguardarla de los eventuales golpes; las fundas de lona no protegen casi nada.
  • La humedad o sequedad extremas son peligrosas, así como el paso rápido de humedad a sequedad y viceversa, pueden ocasionar rajas en la madera por muy curada que esté.
    Nunca deben colgarse en la pared, ya que éstas suelen captar y transmitir la humedad. Si la humedad fuera excesiva podría ablandar las colas, llegando a producir despegaduras en el instrumento. La madera es  Higroscópica, o sea que adquiere en su interior humedad  o la despide de acuerdo con el ambiente  que la rodea.
  • Cuando la guitarra deba viajar en avión, en la bodega de equipajes, hay que aflojar completamente las cuerdas. Nunca se deben colocar en los maleteros de los coches, ya que expuestos al sol  pueden alcanzar temperaturas de hasta 75ºC y la guitarra sufrir daños irreparables.
  • Una raja no tiene importancia si se recurre pronto a un buen reparador de instrumentos, y si ésta se produce en la tapa y cerca del puente es aconsejable aflojar las cuerdas.
  • Nunca debería abandonarse una guitarra encima de muebles o sillas y jamás ponerla cerca de un foco que expida calor. Es obvio que hay que evitar los golpes y los roces, porque una guitarra vieja si se conserva en estado impecable posee gran valor ya que la sonoridad aumenta con el paso del tiempo.
  • Es conveniente mantener las guitarras afinadas siempre en el mismo tono y, en caso de desear  cambiar las cuerdas , no quitar las viejas de una vez, sino cambiar una, afinarla con las demás, y así proceder de una en una con las restantes; este tiene por objeto que el puente y la tapa no pierdan ni por un momento la tensión a que están acostumbrados, lo que produciría una disminución en el sonido que tardaría algún tiempo en recuperar.
  • Para la limpieza de la guitarra no se usará alcohol, por ser éste disolvente de algunos barnices, sino que se empleará cualquier producto de los utilizados para la limpieza de muebles o con un trapo ligeramente húmedo en agua.

Sobre las cuerdas

En las cuerdas  de nylon, las cuartas, quintas y sextas, entorchadas, pueden perder gran parte de su sonoridad a causa del sudor de las manos, lo que desmerece mucho el sonido de una buena guitarra; cuando esto ocurre, se les puede devolver a su primitiva sonoridad aflojándolas completamente y volviendo de nuevo a tensarlas y si esto no es suficiente, se les puede lavar con jabón, cuidando de no frotarlas para que no se afloje el entorchado, y no volviéndolas a colocar en la guitarra hasta que estén bien secas.
Cuando las cuerdas cecean al pulsarlas al aire, es debido a que las ranuras del hueso de la cabeza se han ahondado por desgaste; esto se corrige fácilmente colocando debajo de esta cejilla una tira de cartulina delgada o papel algo grueso, que generalmente basta para compensar la pérdida de altura sobre el primer traste.